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Colegio San Ignacio de Loyola

   
 

La Ciudad de Color

   En un país lejano hace muuuuuuucho tiempo, había una ciudad gris. Pero gris, gris, gris, lo que se dice gris. De color gris, las nubes, el humo, la lluvia, la niebla, el viento y las estrellas. Pero también gris eran las casas, las calles, los semáforos, los coches y colegios. Y … con los años, se fueron poniendo gris los pájaros, el sol, las flores y … hasta las fiestas y los amigos.
                                              
  
Hasta que, un buen día, llegaron de viaje de fin de curso los niños de 6º del colegio Loyola y ante semejante tristeza, anunciaron decididamente: “Juntos queremos dar color al mundo”. Y así, en tres días con sus tres noches… aquel mundo gris, recuperó su color y alegría y con ellos la diversidad, la paz y el respeto por lo diferente.
                              
   Y… por todo el mundo se corrió la noticia de que “La ciudad gris” era ahora “La ciudad del color”. Así que los payasos del mundo decidieron que ese año, su encuentro de “Payasos de la Risa” no podía ser en otro lugar. Cientos de payasos inundaron la ciudad.
   Pasaron  unas semanas y… los payasos y niños de 6º pensaron organizar un concurso. Pero… claro, tenía que ser un concurso ingenioso y por supuesto, con mucho color. Así que llamaron a la familia de los “Cubos de Rubric” para que les organizara el torneo.
                         
   Al finalizar el campeonato de rubric, la ciudad se entristeció, ya acostumbrada a tanta vida y diversión. Se nubló el cielo y comenzó a llover. Pero… apenas habían tocado tres gotas el suelo de la ciudad, el Sol se impuso con sus rayos firmes y luminosos. Lluvia y sol… de nuevo color… la ciudad se vio alumbrada por un gran “Arco Iris”.
                           
   Dicen los que lo vieron que jamás se ha visto un arco iris mayor a lo largo y ancho de la tierra. Habitantes de la “Ciudad del color”, Niños de 6º del Loyola, payasos del mundo y cubos rubric, aparcaron sus quehaceres para contemplar semejante espectáculo.
                                     
   Llegó la noche y … al día siguiente el Sol madrugó sobre un cielo azul que anunciaba que algo bueno le esperaba a nuestra ciudad. ¡¡Eran los Parchís!! Parchís del Norte, Parchís del Sur, del Este y del Oeste… todos los que pudieron se aventuraron en semejante peregrinación, … para unirse a la “Ciudad del Color” que, empezaba a tener problemas de alojamiento. ¡¡Habrá que buscar un solución!!
                                     
   -Ya está- dijo el lápiz de color más anciano del mundo.- Es fácil, pintamos unas cuantas casas, escuelas, calles y semáforos; bicicletas, que coches ya hay demasiados, árboles que nos ayuden a respirar y arroyos que nos quiten la sed y… ¡¡listo!! Nadie tendrá que irse de la “Ciudad del color” pues … habrá sitio para TODAS Y TODOS. Allá fueron los lápices a dar vida y color a todo lo que fue necesario.
                         
   -Y… para endulzarnos la vida, nada mejor que … unos M & M´s. Serán el postre oficial de la “Ciudad del color”. Crujientes, bailones y muy redonditos, los M&M´s pronto se ganaron el aprecio de los habitantes de nuestra ciudad.
                         
   -Llegó a oídos de la huerta la invasión de M&M´s en la “Ciudad del color”. Y… ¡¡revolución!! - ¿Qué acaso unos chocolates bien envueltos nos van quitar nuestro papel primordial en las comidas? – dijo la manzana  - Eso, eso, nadie como nosotros para aportar vitaminas a los habitantes de “La cuidad del color” – afirmó la fresa. – Si alguien merece el título de “postre oficial”, somos nosotras, las frutas del mundo – confirmó con tono ácido la naranja. Y así, la cesta más hermosa, jugosa y variada de frutas del mundo se instaló en la ciudad para siempre.
   Los niños y niñas de 6º, estaban felices. Sin saber cómo, la ciudad gris que conocieron era ahora la ciudad más colorida del mundo.
   -¡Que toda la humanidad conozca nuestra ciudad! – dijo una payasa
  -¡Que todo el Universo descubra la riqueza de la diversidad! – dijo un cubo rubric
   -Que quede plasmado para la eternidad! – insistió un parchís.
  -¡Pintemos cuadros, muuuuuchossssss cuadros, para que todo el mundo al verlos, descubra que … es posible un mundo mejor, donde reine el color y la armonía!
                                       
   Y… desde ese día … todos los pintores de lo largo y ancho del Planeta alguna vez en su vida acuden a la “Ciudad del Color” para cumplir ese deseo y así pintar el cuadro que tanto soñaron, el cuadro del color, el cuadro de la diversidad y la paz.  
   Y… cuentan… que…, por eso, los ojos de los pintores tienen un brillo especial. Porque vieron “El mundo de colores que todos soñamos hecho realidad”. Así que … si algún día ves un pintor … pregúntale dónde está la ciudad del color y … me avisas… que me voy contigo.
   Y … colorín colorado … este cuento se ha acabado y … esto es verdad y no miento, como me lo contaron lo cuento.
                                       
 
Fundación Loyola Andalucía y Canarias